childcareUna de las preocupaciones comunes de las madres lactantes es como manejarán con la alimentación de su bebé en su ausencia.  ¿Cuánta leche debo dejarle? ¿Cuánta leche deben darle?

Uno de los errores comunes de los centros de cuidado infantil es que comparan a los bebés lactados con los bebés de formula.  Según la reconocida IBCLC, Nancy Mohrbacher, los bebés alimentados con formula típicamente consumen mucha más leche que los bebés amamantados, y a la misma vez, son más propensos a volverse niños y adultos con sobrepeso.  Un estudio a gran escala en Belarus, comparó la cantidad de alimentación de ambos grupos de infantes y encontró que los infantes alimentados con formula consumían 49% más leche al mes que los lactados, 57% más a los 3 meses y 71% más a los 5 meses.  Un estudio en Australia encontró que los infantes lactados entre las edades de 1 a 6 meses mantenían un promedio de ingesta bastante estable durante todo el tiempo, el cual era unas 3 oz por toma.

La ingesta de leche materna no aumenta significativamente en los bebés amamantados de entre 1 a 6 meses, porque su velocidad de crecimiento disminuye.  El promedio de ingesta de leche materna en estos infantes es de 25 a 30 oz de leche materna en un periodo de 24 hrs.

¿Cómo esto se traduce a la hora de determinar cuanta leche darle a un bebé lactado en ausencia de su madre?

El bebé lactado, hasta la primera mitad de su vida, debe consumir 25 a 30 oz de leche en 24 hrs.  Esto divide a un promedio de 1 oz a 1.5 oz de leche por cada hora.  O sea, 3 oz de leche cada dos horas o 4-5 oz de leche cada 3-4 hrs.  El identificar en donde en estos rangos se ubica un bebé dependerá de su edad y tamaño (bebés más pequeños necesitan ser alimentado menor cantidad más frecuente) y los patrones alimenticios que sigue la madre con el mismo. Ver Calculadora.

Fallar en seguir los patrones de alimentación establecidos para un infante, puede causar no solo inestabilidad emocional en la familia, sino también posible sobrealimentación del infante, los cuales pueden llevar a problemas intestinales u otras condiciones de salud.

Una vez pasada la primera mitad de su vida, entre los 6-9 meses los bebés comienzan a demostrar señales de que están listos para la introducción de alimentos sólidos.  Una vez estás señales ocurren, siguiendo el patrón de alimentación preferido por los padres, es posible comenzar a suplementar las tomas de leche con un alimento ya introducido y en ocasiones un poco de agua.  La cantidad de agua sugerida para los infantes amamantados que ya han comenzado con sólidos es de menos de 1/2 oz de agua con la comida, ya que a esta edad, aún existe riesgo de intoxicación por agua.

La cantidad de leche materna dada no aumenta sino que permanece en las 4-5 oz por toma, pero irá acompañada por sus respectivos desayuno, almuerzo o cena.  Algunos infantes pueden continuar sus tomas de unas 3 oz cada dos horas, teniendo así una “merienda” entre comidas que consiste de leche materna.  Un ejemplo de esto sería un infante que toma 3 oz de leche materna junto con su desayuno; 3 oz de leche a media mañana; 3 oz de leche con su almuerzo; 3 oz de leche a media tarde; 3 oz de leche con la cena, si aún no esta con la madre; y luego amamantan sin restricción alguna cuando se encuentran con la madre.

Vale la pena recalcar que el patrón será el determinado por los padres, ya que son los mismos quienes mejor conocen la rutina del bebé.

¿Cómo se le debe dar la leche materna extraída a un bebé lactado?

Los bebés lactados disfrutan mucho sus tomas de leche.  Esto es porque están acostumbrados a trabajar por su leche en el pecho, ejercitando su mandíbula con el proceso de extracción.  Cambiar de dar la leche directamente de su fuente, la teta, a una mamadera artificial debe ser una transición que busque minimizar los problemas a largo plazo.  Aunque puede resultar tentador aumentar el flujo de la mamadera a uno de flujo rápido para que bebé pueda culminar la toma pronto, la realidad es que esto puede resultar dañino.

Lo correcto es que el infante, al igual que los adultos, tarde una media hora o más en terminar su toma de leche.  Consumir alimentos más rápido, lleva a la sobrealimentación ya que el cuerpo tarda unos 20-30 min en activar la sensación de llenura.  Si un bebé se acaba la leche determinada para su toma en 5-10 min, es posible que parezca tener aún hambre, cuando la realidad es que aún su cuerpo no ha registrado que comió.

La manera más sencilla de evitar que un infante tome su leche demasiado rápido es utilizar una mamadera de flujo lento todo el tiempo y que el cuidador conozca técnicas de “paced-feeding”.

Para conocer más sobre “paced-feeding” puedes ver los siguientes videos en YouTube.

Si desea más información sobre cuidado del bebé lactado o sobre técnicas de alimentación como el “paced-feeding”, puede comunicarse con nosotros, Casita Maternal, para el servicio de asesoría y consultas.

~Cielymar González Morales

Educadora Perinatal, Doula, Líder de La Liga de La Leche

Cuando dejamos a nuestro bebé en un cuido
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